Page 687 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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huesos y comprendió que había un sistema audio
en la cosa; el tamborileo podría estar en cualquier
sitio, o ser una grabación. O quizá fuese aún más
simple, quizás el tubo transmitía muy bien el
sonido, y en algún lugar del sistema de túneles la
gente golpeaba las paredes.
Su cabeza chocó con el túnel. Se tiró al suelo y
empezó a arrastrarse. Enjambres de pequeñas luces
brillaban más allá de su cara, y luego comprendió
que eran sus manos; nanositos emisores de luz se
habían incrustado en su carne. Los médicos del
Doctor X debían de haberlos puesto ahí; pero no se
habían encendido hasta entrar en los túneles.
Si la mujer no hubiese ido por ese camino, lo
hubiese dejado, pensando que era un callejón sin
salida, un túnel defectuoso que no se había
expandido. El tamborileo venía ahora a sus oídos y
huesos de todas partes. No podía ver nada,
aunque de vez en cuando le pareció que captaba
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