Page 933 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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hemos  ido  por  caminos  diferentes,  desde


              aquella  mañana  en  Dovetail,  y  sé  que  tiene


              mucho  que  ver  con  el  Manual.  Sólo  quiero


              decirte, hermana, que aunque en ocasiones diga


              cosas  malas  sobre  los  vickys,  estoy  muy


              orgulloso  de  ti,  y  espero  que  cuando  leas  ese


              Manual, tan lleno de cosas que nunca podría en‐


              tender o leer, pienses en tu hermano Harv, que

              lo  vio  tirado  en  una  alcantarilla  hace  años  y


              decidió llevárselo a su hermanita. ¿Lo recorda‐


              rás, Nell? —Con eso, se metió el tubo de oxígeno


              en la boca, y sus costillas comenzaron a agitarse.





                 —Por supuesto que sí, Harv —dijo Nell, con


              los  ojos  llenándosele  de  lágrimas,  y  se  abrió


              camino por la habitación hasta que pudo agarrar

              el  hinchado  cuerpo  de  Harv  en  sus  fuertes


              brazos. El velo cayó como una lámina de agua


              sobre  la  cara  de  Harv,  todos  los  pequeños






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