Page 142 - Southern Reach 01 - Aniquilacion - Jeff Vandermeer
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Entonces afloraron los delfines; fue un desajuste casi
tan vívido como el primer descenso a la Torre. Yo sabía
que, allí, los delfines se adentraban a veces desde el mar,
pues se habían adaptado al agua dulce. Pero cuando la
mente se prepara para un abanico de posibilidades,
cualquier explicación que quede fuera de esas
expectativas resulta una sorpresa. Entonces ocurrió algo
que aún me descolocó más: al pasar junto a mí, el más
cercano se puso ligeramente de lado y se me quedó
mirando con un ojo que, en ese instante fugaz, no me
pareció de delfín, sino dolorosamente humano, casi
familiar. La visión de los delfines duró un segundo y se
sumergieron de nuevo, así que no tuve modo de
comprobar lo que acababa de ver. Me paré a observar
cómo desaparecían esas líneas gemelas por el canal, en
dirección al pueblo abandonado. Se me ocurrió la
perturbadora idea de que el mundo natural que me
rodeaba se había convertido en una especie de camuflaje.
Un poco aturdida, continué rumbo al faro, que se
erguía enorme, casi aplastante, con unas franjas blancas y
negras coronadas de rojo que le daban un aire autoritario.
No podía contar con ningún otro refugio antes de llegar a
mi destino. Destacaría, a ojos de quienquiera o lo que
fuera que me observara desde aquel punto privilegiado,
como algo artificial en el paisaje, algo llegado de fuera.
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