Page 251 - Dimension De Milagros - Robert Sheckley
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irreductibles de nuestros gustos y placeres. Sin embargo,
piensa un poco: ¿Qué son los desperdicios, sino un
testimonio de nuestras necesidades? Ni despilfarro ni
privación, ese era el antiguo consejo de la ansiedad anal.
Pero ese falso axioma ha cambiado ahora. No es necesario
hablar de derroche, por supuesto. Entonces, ¿para qué
hablar del sexo, de virtud o de cualquier otra cosa
importante?
—Si lo expresas de ese modo, bueno. Pero aún así...
—Veo conmigo, observa, aprende —dijo Marundi—. El
concepto crece dentro de ti, lo mismo que los
desperdicios.
Entraron en la Sala de Ruidos Externos, donde
Carmody pudo escuchar el sonido de un water del que
continuamente fluía agua, el desfile musical de ruidos del
tránsito, el emocionante crujido de un accidente, el rugido
ronco de una muchedumbre. A estos, se mezclaban
Sonidos Retrospectivos: el zumbido de un pistón de
avión, el parloteo de una ametralladora, el fuerte
retumbar de un mazo de madera. Después de ése estaba
el Salón Sónico del Boom, que Carmody salteó
rápidamente.
—Muy cierto —dijo Marundi—. Es peligroso. Pero
mucha gente viene aquí; algunos se quedan cinco o seis
horas...
—¿Eh? —dijo Carmody.
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