Page 238 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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planeta  bajo  ningún


               concepto.




              —¡No! —gritó Holsten—. ¡Eliza de nuevo no!



              Los amotinados se sobresaltaron.



              —¿Qué sucede? —exigió Scoles—. ¿Nessel…?



              —Hemos… dado un paso atrás, ¿no?


              Holsten se recostó en su asiento, inexpresivo, con


              la mente en blanco.



              De pronto Scoles le habló al oído:



              —¿Eso  es  todo,  entonces?  ¿Se  te  acabaron  las


              ideas?             —Su             tono            contenía                peligrosas

              implicaciones.



              —¡Espera!  —dijo  Holsten,  pero  durante  un


              momento su mente siguió completamente vacía.


              No tenía nada.


              Entonces se le ocurrió algo.



              —Lain, ¿tenemos la grabación de los drones?



              —Ah…  —Lain  se  arrastró  hasta  otra  consola,


              luchando  por  el  espacio  con  el  amotinado  que

              estaba  sentado  ante  ella—.  ¿La  grabación  de


              Karst? Sí, la tengo.



              —Pásala al panel de comunicaciones.



              —¿Estás seguro? Solo…



              —Por favor, Lain.










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