Page 481 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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Morirá conmigo. No destilaré este Conocimiento.
Tomaré medidas para evitar que lo tomen por la
fuerza. Puesto que, como es lógico, ahora existen
contramedidas químicas que permiten esto.
¿Por qué harías tal cosa?
Fabian la mira directamente a los ojos. A menos.
¿A menos?, le apunta ella.
Eres la sacerdotisa suprema del Gran Nido. Creo que
no hay ninguna hembra más influyente que tú,
comenta Fabian, todavía observándola
atentamente.
¿Deseas aparearte…?, comienza a decir Portia,
porque tiene dificultades para entender lo que
Fabian, un macho mimado, puede querer que no
tenga ya.
No. Deseo que te presentes ante tu grupo de
pares, y ante el templo, y ante las demás grandes
matriarcas del Gran Nido, y les digas que se
promulgará una nueva ley. Diles que matar a un
macho será tan aborrecible para ellas como matar
a otra hembra. Diles que mis hermanos merecen
vivir.
Portia se queda congelada porque, sí, ha habido
filósofas perturbadas en el pasado que pueden
haber planteado esa idea como ejercicio
intelectual, y existen esas otras ciudades donde
los machos asumieron más tareas desde los
estragos de la plaga, y nunca han dejado de
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