Page 525 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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La  hueste  de  hormigas  separadas  alcanza  la


              columna enemiga, y atraviesan la ancha franja de


              exploradoras sin que estas den la alarma. Tocan

              las  antenas  de  las  invasoras,  con  un  rápido


              movimiento de los apéndices, y las dejan pasar,


              reconociéndolas como amigas.



              Desde su atalaya entre las ramas, Fabian observa

              en  tensión  cómo  sus  hormigas  se  van


              incorporando  sin  ser  advertidas  a  las  filas  del


              Gran Nido. Ahora viene el paso más duro para el


              propio Fabian. Nunca ha sido responsable de la

              muerte  de  otro  de  su  especie.  Sabe  que  hay


              algunos  que  viven  vidas  de  privaciones  en  las


              que luchar, matar y consumir a otra araña es pura

              cuestión  de  supervivencia,  pero  su  clara


              impresión es que él está luchando contra dichas


              privaciones, y que matar a uno de los suyos es


              cosa del pasado. El nanovirus en su interior se

              resiste  a  admitir  la  necesidad  de  su  propósito,


              reconociendo  los  lazos  de  hermandad  con  las


              víctimas potenciales.



              Pero  su  plan  se  encuentra  en  un  equilibrio

              delicado, y no puede permitir que nada lo ponga


              en peligro.



              Entre los millares de hormigas de la columna hay

              una  docena  de  arañas  observadoras  del  Gran


              Nido. ¿Acaso no ven a las hormigas extranjeras


              que  se  entremezclan  en  sus  filas?  Aunque  el

              ejército del Gran Nido sigue su habitual y rígida






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