Page 529 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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Quiero el derecho a vivir, les dice, con toda la
firmeza que se atrevía a emplear. Quiero que la
muerte de un macho sea objeto de castigo, como la
muerte de una hembra… incluso una muerte tras el
apareamiento. Quiero el derecho a establecer mi propia
casa de pares, y a hablar en su nombre.
Ante él se encuentra un prejuicio de un millón de
años. La arcaica araña caníbal, cuyos viejos
instintos aún forman el caparazón que alberga a
su cultura, retrocede horrorizada. Fabian percibe
el conflicto al que se enfrentan: la tradición contra
el progreso, el pasado conocido contra el futuro
desconocido. Como especie han progresado
mucho; disponen del intelecto para romper las
ataduras del ayer. Pero no será fácil.
Gira sobre sí mismo en una serie de movimientos
cortos y espasmódicos, mirando a cada araña a
los ojos. Ellas lo miran calibrándolo, y ponderan
el coste de sus exigencias contra el coste de tener
que admitir las del Gran Nido. Reflexionan sobre
lo que la victoria de Fabian les ha aportado, y
cómo ha mejorado su posición negociadora.
Meditan sobre lo que el Gran Nido les arrebatará
si se rinden: ciertamente el templo de Siete
Árboles será purgado y enviarán sacerdotisas
extranjeras que impondrán su visión ortodoxa de
la voluntad de la Mensajera. El control de Siete
Árboles ya no estará en manos de las hembras
presentes. Su ciudad se convertirá en un títere de
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