Page 558 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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Se intercambian muchos mensajes callados
mediante vibraciones a lo largo de los bordes de
la tela. Las miradas severas y calculadoras de las
hembras observan a Fabian, apenas un bocado
ante ellas. Puede ver que la mayoría quiere
enseñarle cuál es su lugar, denegar lo que
previamente fue entregado bajo coacción.
Probablemente lo harían con las mejores
intenciones, basándose en la arraigada
suposición de que no se le puede otorgar a un
macho la responsabilidad de materias tan
considerables. Probablemente hay, en las mentes
a su alrededor, una docena de sofismas que
justifican no darle lo que le fue prometido. Le
ofrecerán el mismo trato que Portia: Déjanos
alimentarte, apreciarte y protegerte; ¿qué otra cosa
puedes desear?
Preferiría que esa ciudad fuera Siete Árboles,
tamborilea Fabian, y se prepara para la posible
respuesta.
Una contracción de los palpos de Viola lo invita a
continuar.
No puedo obligaros a cumplir nuestro trato, dice con
sencillez. He requerido de vosotras más que la
mismísima Mensajera. Os he pedido que hagáis
extensibles a mí y a todo mi sexo las libertades que
vosotras mismas disfrutáis. No es poca cosa. No será
fácil que se convierta en realidad. Dentro de varias
generaciones, todavía existirán aquellas a quienes
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