Page 676 - The expanse 02 - La guerra de Calibán - James SA Corey
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Hasta ese momento.
Tener una nave de carreras iba más allá de ser rico.
Era especiación. Una ostentación digna de la antigua
realeza de la Tierra, como la pirámide de un faraón
con un motor de reacción. Bobbie había creído que
jamás volvería a ver un exceso tan ridículo como
aquel.
Y, entonces, salió de la lanzadera de vuelos cortos y
llegó a la estación privada L5 de Jules‐Pierre Mao.
Jules no atracaba sus naves en órbita en una estación
pública. Ni siquiera usaba las estaciones corporativas
de Mao‐Kwik. Tenía una estación espacial entera y
funcional en órbita alrededor de la Tierra para sus
naves personales, y para colmo adornada como un
pavo real. Tenía un nivel de extravagancia que a
Bobbie nunca se le habría ocurrido imaginar.
También pensó que volvía muy peligroso a Mao.
Todo lo que hacía era una ostentación de su ausencia
de ataduras. Era un hombre sin limitaciones. Matar a
una política veterana del gobierno de la ONU podría
ser mal asunto. Podría terminar costándole mucho
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