Page 221 - Ciencia Ficción - Selección 01
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—Sabes bien que no hay nada de eso. No me gusta
el LSD ni las demás drogas.
—Bien. Te sugiero, querido Gary, que trates de
amar y no de soñar. Te sientes realmente muy
conmovido por esa visión, ¿verdad? Déjame que sea
yo el antídoto. ¿Qué te parece si violo las normas de
la casa y mañana por la noche me acerco de
puntillas hasta tu cama y allí te protejo entre mis
brazos durante la media noche y las primeras horas
antes del amanecer?
—Es la mejor oferta que me han hecho hoy. Pero
me temo...
—Sé que tienes miedo. Pero Liz se encargará de
alejar a los fantasmas.
La muchacha se echó a reír sugestivamente al
mismo tiempo que movía sus pequeños senos.
—Pero..., como te iba a decir antes, no sé si temo
que esa manifestación suceda o no de nuevo...
Gary tragó saliva y añadió:
—Prometí estar allí a la misma hora.
—Seguro..., y la promesa de Gary Jones es como
dinero en el Banco. Dinero confederado. ¡Déjate de
tonterías, amiguito! Seguro que habrás prometido
estar allí a la misma hora. Pero dime, ¿quién está
obligado a ser fiel a una promesa hecha a un
fantasma cerebral?
Liz en aquel momento jugueteaba con el pie
izquierdo de Gary acariciando su empeine con los
dedos.
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