Page 245 - Ciencia Ficción - Selección 01
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Y Gary leyó (si es que se podía llamar leer a mirar
las líneas) algunas cosas de los principales poetas.
También deslizó algunos versos propios. Y luego,
cuando se detuvo, pues sus ojos estaban fatigados,
el pueblo de otropueblo gritó:
«¡Más!»
Parecía que todo estaba siendo grabado,
registrado y radiado en su planeta, para delicia
general.
«Ahora tengo que detenerme», dijo finalmente
cuando dejó los libros a un lado... The Golden
Treasure y el Oxford Book of English Verse, y todo el
resto de los sueños de los hombres.
Gary suspiró hondo y añadió:
«Pueblo, creo que me voy a dormir. Dijeron que
penetrarían en mi mente sólo con mi permiso. Pues
ahora retiro el permiso. De manera que aléjense y
manténganse lejos. No puedo soportarlo. Son como
alguien que estuviese enseñando comida en un
escaparate a un niño hambriento. Ya tienen vuestra
historia de Americanus Juvenilis, y probablemente
sabrán más sobre nosotros de lo que necesitan
saber. Pero han arruinado mi espíritu para este
mundo en el que vivo. Así que..., ¡adiós para
siempre! ¡Aloha!»
«¡Un momento, no te vayas!»
La voz de Ella (o los pensamientos de Ella), eran
en aquel instante mucho más fuertes.
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