Page 264 - Ciencia Ficción - Selección 01
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Entonces,                 experimentando                        un          intolerable


            aburrimiento, avanzó hacia el muchacho.


               Contuvo la respiración durante un largo minuto.

               Entonces...


               Alzó su muleta en la noche y la hizo descender con


            todas sus fuerzas y tantas veces como pudo.


               E  inmediatamente...,  los  pensamientos  del

            muchacho se desvanecieron.


               Spane miró hacia el cielo de la noche. Sintió que


            entrechocaban sus dientes.


               «Y aquél también —pensó—, aquél también.»

               Y a continuación, el suave siseo del tráfico sonó


            tan lejos de él que fue como el suave ruido de una


            marea  que  tuviese  lugar  en  alejadas  costas,  y


            dejando  que  la  luz  de  las  distantes  estrellas  se

            reflejara  sobre  el  húmedo  pavimento  y  sobre  la


            inmóvil figura que allí abandonaba, Spane se fue a


            casa.







                                                            FIN




































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