Page 261 - Ciencia Ficción - Selección 01
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como los pensamientos de los demás, los de las
masas de no telépatas que le rodeaban. Había
costado años, pero su cerebro había desarrollado
una especie de costra para protegerse a sí mismo
tras aquel horror del consciente flotando con los
restos de las naves en el asteroide Marte‐Júpiter,
recibiendo la muerte de cada uno de los demás
como si fuese la suya propia. Pero no volvería a ocu‐
rrir más.
Apartó a la muchacha con su brazo derecho y
avanzó hacia el exterior.
Se desvanecieron tanto la risa de la muchacha
como la cacofonía de los ritmos del baile, cuando de
nuevo oyó el siseo de los neumáticos de los
automóviles que rodaban sobre las húmedas calles.
Una ráfaga de viento le azotó y sintió que la ne‐
blina se fijaba en sus ojos. Vaciló un instante.
Y allí...
Allí, en la oscuridad, distinguió un movimiento.
Dio un paso.
Cojeando.
Súbitamente, sonó el ruido de un bidón que se vol‐
caba.
Spane enfocó su mente.
Algo saltó al callejón, y su silueta se recortó bajo la
luz de los faros de un coche que pasaba de largo.
¡Aaaaahhhhh!
Se esforzó más la mente de Spane. Era la señal de
una mente como la suya, que no podía cerrar.
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