Page 38 - Ciencia Ficción - Selección 01
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de la Filosofía; a continuación, solicitó todos los libros
de Sócrates a nivel de los últimos cursos de las
escuelas de enseñanza secundaria, y comenzó a
leerlos al azar.
A las once de aquella noche, Birdie terminaba de
leer el capítulo de La República, de Platón, que
contiene la famosa parábola de la cueva. Abandonó
la biblioteca, deslumbrado, y vagó durante varias
horas por la zona de Wall Street, brillantemente
iluminada. Aun cuando era más de la media noche,
el lugar se hallaba rebosante de trabajadores. Birdie
los contempló lleno de asombro. ¿Estaría alguno de
ellos al corriente de las grandes verdades que
habían transfigurado el alma de Birdie aquella
noche? ¿O tal vez, a semejanza de los prisioneros de
la cueva, vivían entre sombras, sin sospechar la
existencia de la luz del sol?
En el mundo había una increíble belleza en la que
Birdie ni siquiera llegó a soñar. Esa belleza era algo
más que una mancha azul de cielo o la curva de los
senos de Milly. Penetraba por todas partes, incluso
en la misma ciudad, hasta entonces, para Birdie,
una cruel máquina cuya única función consistía en
estropear todos sus sueños, aunque ahora parecía
refulgir interiormente, como un diamante herido
por un rayo de luz. El rostro de todos los peatones
reflejaba aquel inefable significado.
Birdie recordó el delito por el que el Senado ate‐
niense condenó a muerte a Sócrates... —¡por
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