Page 43 - Ciencia Ficción - Selección 01
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el  producto  del  genio  creador.  ¿Sabemos


                  acaso cuál de esas medidas deben emplearse?


                  ¿Es conveniente enfrentarse directamente con

                  el sujeto propuesto, o más bien debe hacerse


                  de un modo indirecto?


                     Todos conocemos el gran drama de Goethe,


                  Fausto, al que no es posible negar la cúspide

                  de  la  calidad  literaria,  el  atributo  de  «obra


                  maestra».  Sin  embargo,  ¿qué  motivación


                  pudo  impulsarle  a  describir  «el  cielo»  y  «el


                  infierno»  en  la  extraña  forma  que  lo  hace?

                  ¿Quién es Fausto, sino nosotros mismos? ¿No


                  demuestra acaso una verdadera necesidad de


                  comunicarse con los espíritus que le rodean?


                  Nuestra respuesta sólo puede ser «¡sí!».

                     De este modo, nos enfrentamos una vez más


                  con el problema del genio creador. La belleza


                  de  una  obra  está  supeditada  a  tres


                  condiciones: 1) el tema debe ser de fórmula

                  literaria; 2) todas las partes deben estar con‐


                  tenidas  en  el  total,  y  3)  el  significado  será


                  absolutamente claro. La verdadera capacidad


                  creadora sólo se halla presente cuando puede

                  ser  descubierta  en  la  obra  de  arte.  Este  es


                  también el parecer de Aristóteles.


                     El criterio del genio creador no se establece


                  solamente  en  el  dominio  de  la  literatura.

                  ¿Acaso el científico, el profeta o el pintor, no











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