Page 52 - Ciencia Ficción - Selección 01
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recurrir a los astrólogos. ¡Qué país tan
desconcertante! Chance reprimió un
estremecimiento y admitió para sí mismo que se
sintió contento cuando supo que le permitían
regresar a su país.
Permaneció en silencio un buen rato, y advirtió
algo que no había notado anteriormente. Cuando
los dolores del parto disminuían un poco, las
mujeres abrían los ojos y seguían con la mirada al
doctor Kotiwala en sus desplazamientos por la sala,
como aguardando esperanzadas a que éste pasara
uno o dos minutos junto a su lecho.
Pero esta vez sus esperanzas no se verían
materializadas. Al otro lado de la sala había un
parto laborioso, y se necesitaría una cuidadosa
manipulación para invertir la posición de la
criatura. En su funda de plástico, una hermosa
muchacha de tez oscura y de unos quince años se
inclinaba para ver lo que hacía el médico, mientras
tendía su mano derecha, a fin que la parturienta se
aferrase a ella en busca de alivio y consuelo.
En realidad, pensó Chance, no había nada de
extraordinario en el comportamiento de Kotiwala.
Era un médico competente, sin duda alguna, y sus
pacientes parecían quererle mucho. Pero ya estaba
bastante viejo y actuaba con lentitud, pudiendo
apreciarse que estaba cansado cuando, con toda
cautela, realizaba las últimas manipulaciones en
aquel parto difícil que estaba atendiendo.
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