Page 50 - Ciencia Ficción - Selección 01
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desconcierto de Chance duró poco. Recordó en
seguida que en aquel país no había enfermeras
suficientes como para destinar una a cada madre;
por consiguiente, aquellas jóvenes que con gesto
temeroso aparecían enfundadas en un «traje» de
plástico, con el lacio pelo moreno recogido en
redecillas esterilizadas, debían ser hermanas
menores o hijas de las parturientas, que estaban
haciendo lo que podían por ayudarlas.
Luego, el anciano médico, con una sonrisa
tranquilizadora final, dejó a la chica de gesto
preocupado y se acercó a una de las mujeres que
chillaban.
Chance observó complacido cómo la
tranquilizaba, y que al cabo de unos instantes
conseguía que se relajase por completo, al tiempo
que le indicaba —hasta donde alcanzó a deducir,
teniendo en cuenta la doble barrera de cristal y a
aquel lenguaje ininteligible— la mejor manera de
acelerar el parto. De todos modos, allí no había
encontrado nada que no hubiera visto anterior‐
mente en un centenar de maternidades.
Por fin, Chance se volvió hacia la comadrona y le
preguntó sin rodeos:
—¿Por qué le llaman «santo patrón»?
—El doctor Kotiwala —repuso la mujer— posee
en grado sumo una personalidad..., ¿cómo
diríamos?, ¿existe en su idioma la palabra
«empática»?
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