Page 74 - Ciencia Ficción - Selección 01
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—Bien, el caso es que su amiga, la comadrona —
dijo Chance—, siguió insistiendo en que, si usted
había dicho que el chiquillo tenía algo extraño, así
debía ser, aunque ni yo ni el doctor Banerji
hubiéramos observado en él nada anormal.
Continuó con el asunto, hasta que llegó a
obstaculizar mi trabajo y a demorar mi marcha. De
modo que antes de perder la paciencia hice
trasladar el niño a Nueva Delhi, para que le hicieran
en la OMS la serie de análisis más completos que
pueden llevarse a cabo. ¿Y sabe usted lo que
observaron?
Kotiwala se acarició la frente con gesto de cansan‐
cio y repuso:
—¿La supresión de los ritmos alfa y theta, tal vez?
—¡Usted ya lo sabía!
El evidente tono de acusación que se advertía en
la voz de Chance fue percibido por los nativos,
algunos de los cuales avanzaron con aire
amenazador y se situaron junto al sunnyasi, como
para protegerle.
Kotiwala les hizo un gesto, indicándoles que no
había nada que temer. Luego dijo:
—No, no lo sabía. Lo supuse cuando me preguntó
usted lo que habían observado.
—Entonces, ¿cómo es posible...?
—¿Que adivinase yo que aquella criatura no era
normal? No puedo explicarle eso, doctor Chance. Se
necesitarían sesenta años de trabajar en una
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