Page 25 - El hombre ilustrado - Ray Bradbury
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—Que aparezcan Aladino y su lámpara maravillosa
—dijo chasqueando los dedos. La sabana siguió allí;
los leones siguieron allí.
—¡Venga, habitación! ¡Que aparezca Aladino! —
repitió.
No pasó nada. Los leones refunfuñaron dentro de
sus pieles recocidas.
—¡Aladino!
Volvió al comedor.
—Esa estúpida habitación está averiada —dijo—.
No quiere funcionar.
—O…
—¿O qué?
—O no puede funcionar —dijo Lydia—, porque los
niños han pensado en África y leones y muerte
tantos días que la habitación es víctima de la rutina.
—Podría ser.
—O que Peter la haya conectado para que siga
siempre así.
—¿Conectado?
—Puede que haya manipulado la maquinaria,
tocado algo.
—Peter no conoce la maquinaria.
—Es un chico listo para sus diez años. Su coeficiente
de inteligencia es…
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