Page 1034 - Seveneves -Neal Stephenson
P. 1034

impresión de que había proporcionado esperanza


            y consuelo a muchos jóvenes aterrados atrapados


            en los arquetes. Tav, había que reconocérselo, se


            había  resistido  a  todos  los  esfuerzos  por



            considerarlo  un  profeta.  Es  más,  era  posible  que


            su modestia le hubiese jugado una mala pasada.




                    —No entiendo que alguien lea estos mensajes


            y encuentre esperanza ni sentido —dijo Luisa—;


            pero así fue. El tiempo suficiente para distraerlos


            de sus problemas reales. Por eso cuando Aïda y


            los otros recuperaron la cordura y se enfrentaron


            a  J.  B.  F.  y  los  demás,  la  reacción  fue  todavía



            mucho  más  intensa;  es  que  para  entonces  las


            cosas habían llegado demasiado lejos.




                    La  reacción  había  empezado  en  un  bolo  de


            dos  tríadas  donde  varios  arquinos,  entre  ellos


            Aïda, dijeron que el tono y la sustancia habituales


            en  los  comunicados  oficiales  que  surgían  del


            Arquete Blanco era «una gilipollez» y acusaron a


            Tavistock  Prowse  de  ser  una  marioneta  del


            régimen. Se llamaban a sí mismos la Brigada del


            Bolo Negro y lanzaron su mensaje de insurrección


            a otros arquetes del Enjambre.




                    El  mensaje,  que  a  la  vista  de  todo  lo  demás






                                                                                                        1034
   1029   1030   1031   1032   1033   1034   1035   1036   1037   1038   1039