Page 1365 - Seveneves -Neal Stephenson
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—Claro —admitió Beled—, siempre que
pueda moverme a un ritmo diferente.
—¡Como te parezca! —lo animó Doc—. Hay
una razón para que yo no intente hacerlo fuera
del gimnasio.
A los pocos minutos, el teklano, con pantalón
corto, corría a toda velocidad en la cinta al lado de
Doc, sus manos, hojas cortantes, sus brazos como
tijeras, la planta de sus pies descalzos, no tanto
pisoteando la superficie rugosa de la cinta sino
más bien rozándola. Creados y criados para
igualar a los neoánderes, los teklanos partían con
una desventaja genética al estar construidos como
humanos modernos y no utilizar el ADN
neandertal. Bard podría dormir, comer y beber
todo lo que quisiese y aun así sería tan fuerte
como el teklano, que era mucho más grande. Era
una situación perfectamente ortodoxa, porque
nadie esperaba en serio que Beled y Bard fuesen a
pelearse, pero había una vieja costumbre cultural
que consistía en que los teklanos se midiesen
contra los neoánderes, y que usaran ese reto para
ser todavía más diligentes de lo que eran de
forma natural.
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