Page 1559 - Seveneves -Neal Stephenson
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de piedra negra del grosor de un dedo, con el
tamaño justo para apoyarla en el brazo,
convenientemente lisa para escribir encima. Y
había visto tirados por allí trozos de carbonato de
calcio: tiza. Todavía quedaban restos sobre la
pizarra. No eran letras, sino el fragmento de un
diagrama, posiblemente un mapa, y algunos
números.
Sobresaliendo de un lado del islote, justo bajo
la parte superior, había un trozo de madera: un
tocón que la tormenta había arrancado del lateral
de un acantilado en algún punto de la costa y que
arrastrado había acabado justo allí. En cuanto
llegó, Ty dejó la mochila, se vació los bolsillos y
cogió la caja de transporte que Roskos Yur había
llevado en el planeador. Levantándola sobre la
cabeza, para mantenerla seca, vadeó hasta el
islote maldiciendo por el frío. En el punto más
profundo el agua le llegaba por la cintura, y
alguna que otra ola le daba bajo la barbilla. Lanzó
la caja a un lado del islote y se subió él.
Tras examinar con curiosidad el tocón un
momento, se agachó, agarró con fuerza un par de
raíces que sobresalían y lo retorció hasta hacerlo
caer al agua. Al retirarse quedó libre la línea de
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