Page 1591 - Seveneves -Neal Stephenson
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en alerta a los hombres que la rodeaban.
Volvió a oírlo: el mismo sonido que
probablemente la hubiese despertado. Y esta vez
lo identificó: flechas forjadas a mano tintineando
débilmente en la aljaba, como monedas en el
bolsillo. El dilema para el cazador Excavador era
que las flechas debían estar un poco sueltas para
poder sacarlas con fluidez, pero no tanto que
entrechocasen a cada paso. Con un paso normal
sobre un terreno plano, probablemente no
hiciesen ruido, pero en un descenso antes del
amanecer y sin aliento por terreno irregular, todo
podía soltarse bastante. A medida que la imagen
sensorial se clarificaba en su mente, también pudo
sentir las pisadas y oír los cuerpos pasar por entre
los arbustos. Estimó que el grupo era más
numeroso que las aljabas que resonaban.
Otro recuerdo de Kath Two: al prepararse
para un trabajo de Topografía en zonas con
muchos Aborígenes, había leído historias
antiguas sobre el Oeste americano, donde los
blancos habían empleado a los nativos como
exploradores y guías.
Ahora Langobard también oía el sonido.
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