Page 1596 - Seveneves -Neal Stephenson
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elevado.
Kathree se agachó a unos cincuenta metros de
Langobard. No podía verlo, pero podía oír los
eslavoles girando a su alrededor mientras
golpeaban pequeñas ramas.
Por encima y hacia su derecha había un
peñasco que sobresalía de la pendiente. Era
demasiado duro e inclinado para sostener más
vida que unos musgos. La piedra pálida
destacaba bajo la luz dirigida del gran atrén. En lo
alto había un retoño, agarrado a la roca con un
sistema de raíces casi totalmente expuesto y que
se elevaba hacia el cielo con algunas ramitas
desgreñadas que el viento del mar había
esculpido. Cerca apreció movimiento, que
identificó como una canica situándose en lo alto
de la roca. Ella la veía, así que el dispositivo
podría verla a ella. Se aplastó tras un grupo
especialmente denso de arbustos y hierbas, y
empleó el oído, que en ese momento era todo lo
que podía usar para saber qué pasaba.
Tin, tin. Ahí estaba. Una vez más, el sonido de
esas puntas de flechas forjadas a mano agitándose
en la aljaba. Ahogado por el gemido creciente de
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