Page 250 - Seveneves -Neal Stephenson
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casi daba risa. El hijo pequeño de Doob, Henry,
que en aquel momento tenía once años, no había
prestado atención al proceso de elevar el
imponente cohete hasta su posición vertical
porque se distrajo viendo un par de perros
callejeros copulando a unos cien metros del punto
de lanzamiento. El búnker de lanzamiento,
sorprendentemente cerca de la plataforma, tenía
delante un pequeño huerto en el que los técnicos
cultivaban pepinos y tomates; le contaron que el
muro de cemento absorbía la luz del sol de día y
ayudaba a mantener las verduras calientes de
noche.
Tres días antes del lanzamiento, al tipo de los
fondos de cobertura le mordió un perro callejero
mientras entrenaba la huida de la plataforma de
lanzamiento. Se produjo el caos con los militares
siguiendo al perro por la estepa en vehículos y los
habitantes locales a caballo. Hasta había un
helicóptero con ametralladora. Tras capturarlo lo
mandaron a un veterinario para ver si tenía la
rabia. Hasta tres horas antes del lanzamiento no
supieron que el perro estaba limpio. Ya habían
corregido el documento para quitar el nombre del
magnate y poner el de Doob. Aliviado y
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