Page 254 - Seveneves -Neal Stephenson
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surgía de un amasijo de ordenadores, portátiles y
routers. Un censo rápido de las cajas de pizza
vacías sugería que llevaban toda la noche
trabajando.
—Te lo explicaré por el camino —le había
prometido Henry cuando la noche antes le había
preguntado por teléfono a qué se dedicaba.
Aquella mañana, aparte de levantarse de su sillón
reclinable, darle un abrazo y decir «te quiero», no
expresó más.
Todo padre de adolescente se acostumbra a
esa situación: el momento de la vida del hijo en
que te dice, sea chico o chica, que ciertos hechos
son demasiado complicados para explicarlos a su
padre o a su madre. Los padres no podían, ni
necesitaban, saber todos los pequeños detalles.
Debían aceptar ese hecho, darse por satisfechos
con lo que pudiesen deducir por sí mismos y
seguir con sus vidas. Henry, por supuesto, había
superado ese velo hacía unos años. Doob se había
tragado su orgullo y lo había aceptado como
hacía todo padre. Formaba parte del proceso de
crecimiento; pero en aquella época los temas
carecían totalmente de interés: el tamaño de la
colección que tenía Henry de cartas de Magic: The
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