Page 350 - Seveneves -Neal Stephenson
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en cierto momento la brisa forzó a Amelia a
taparse con las mantas. Doob se levantó para
cerrarlas y se quedó mirando la nube lunar que
tenía justo delante, que, con un diámetro de casi
cuatro veces el de la Luna original, colgaba sobre
las luces de L. A. Lo impresionó, en parte porque
hacía mucho que no la miraba directamente, así
que se quedó observándola. Hueso de Melocotón
seguía casi intacta, pero por lo demás, ya no eran
reconocibles las Siete Hermanas originales.
Por simple curiosidad, consultó la aplicación
que le decía cuándo pasaría Izzy por encima de su
cabeza y vio que sería al cabo de diez minutos.
Así que se quedó esperando. Mientras aguardaba,
su atención volvió una y otra vez hacia los trozos
de la Luna. ¿Cuál sería su futuro? Sabía que se
romperían en un número incontable de
fragmentos y se convertirían en el Cielo Blanco y
luego en la Lluvia Sólida. Pero ¿cómo serían al
final los fragmentos? ¿Cuántos grandes y cuántos
pequeños? Tenía algunos modelos
fundamentados en la suposición, para simplificar,
de que toda la roca lunar era básicamente igual,
pero estaba claro que no era así.
Habían realizado algunos análisis de los
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