Page 347 - Seveneves -Neal Stephenson
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El Gran Cleroterion
DURANTE LOS PRIMEROS DÍAS tras la
explosión de la Luna, Doob había pasado horas
mirando a Patata, Trompo, Bellota, Hueso de
Melocotón, Cuchara, Grandota y Judía. Eran
visibles de día, como lo había sido la Luna, e
incluso en los raros días nublados de Pasadena, o
cuando estaba encerrado dentro, podía abrir una
ventana en el ordenador y mirar la imagen en
directo.
Después de llegar a la conclusión de que
matarían a todos los habitantes de la Tierra, le
apetecía mucho menos mirarlas. De hecho, se
pasaba semanas sin mirar a la nube de restos que
se expandía gradualmente. A veces, caminando
por un aparcamiento oscuro o conduciendo por la
autopista, entreveía los fragmentos lunares en el
cielo y apartaba la vista. Lo llenaban de terror e,
incluso, una especie de vergüenza, porque en su
momento le había parecido un deleite científico
fascinante. Eso no quería recordarlo; en su lugar,
seguía la lenta desintegración de los fragmentos
lunares por medio de las hojas de cálculo y los
gráficos que preparaban sus colegas y sus
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