Page 5 - Seveneves -Neal Stephenson
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primero en comunicarlo al mundo. La fama sería
suya; incluso era posible que, si el meteorito
dejaba un cráter visible, lo bautizasen con su
nombre.
Su nombre se olvidó. Para cuando sacó el
teléfono del bolsillo, el cráter ya no existía.
Tampoco existía la Luna.
Guardó el teléfono y volvió a poner el ojo en
el ocular. Al no ver más que una mancha difusa
de color marrón soltó una maldición; debía de
haber desenfocado el telescopio sin darse cuenta.
Se puso a ajustarlo. No sirvió de nada.
Acabó apartando la cara del telescopio y
dirigió la vista hacia el lugar donde se suponía
que estaba la Luna. En aquel momento dejó de ser
un científico con información privilegiada y pasó
a ser una persona no muy diferente de millones
por todas las Américas, mirando boquiabierto el
fenómeno más extraordinario que los humanos
hubiesen visto en el cielo.
En las películas, cuando un planeta estallaba,
se transformaba en una bola de fuego y dejaba de
existir. No fue eso lo que sucedió con la Luna. El
Agente (como la gente acabó llamando a la fuerza
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