Page 928 - Seveneves -Neal Stephenson
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todos los robots del fragmento, así como otros
sistemas en la sala de calderas.
Apareció una pregunta: «seguro s/n».
«S», tecleó.
«¡enhorabuena!», fue la respuesta. La
tripulación muerta de la Ymir le había enviado un
mensaje desde el abismo.
Se empujó hacia la escalerilla, colocó la cabeza
hacia abajo a través del agujero del suelo y se guio
hasta el nivel inferior del módulo de control. La
escotilla del suelo —la que conducía al túnel que
acababa en la sala de calderas— ya estaba cerrada
como medida básica de seguridad. Pero Dinah la
comprobó por última vez y se aseguró de que
estuviese hermética; porque dentro de unos
segundos al otro lado solo habría vacío.
Ymir empezó a quejarse. Dinah se sintió
atrapada en el interior de los intestinos de un
gigante de hielo con indigestión. Sabía que lo que
oía era el ruido colectivo de miles de Jejenes, y
cientos de robots mayores, mientras se
desplazaban a posiciones seguras en la superficie
interna del cascarón hueco y mordisqueaban la
red estructural que lo conectaba con el núcleo del
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