Page 524 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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por qué aquello necesita tanto tiempo: lo que
está viendo es el juego previo. Después de media
hora más o menos, la excitación, fálica y de otro
tipo, es insoportable. El ritmo es ahora un poco
más rápido que el ritmo del pulso, con otros
muchos ritmos y contrapuntos entretejidos con
él, y los cantos de los individuos se han
convertido en un salvaje fenómeno coral
semiorganizado. En cierto momento, después de
que aparentemente nada sucediese durante
media hora, todo pasa simultáneamente: el
tamborileo y los cantos alcanzan un nuevo e
imposible nivel de intensidad. Los bailarines
bajan las manos, se agarran las puntas de los
condones radiactivos y tiran de ellos. Alguien
corre con un cuchillo y corta las puntas de los
condones en una monstruosa parodia de la
circuncisión, exponiendo el glande del pene de
cada hombre. La chica se mueve por primera
vez, tirando el ramo al aire como una novia que
camina hacia la limusina; la fuente de rosas,
girando, cae individualmente entre los bailari‐
nes, que la agarran en el aire, la buscan en el
suelo, lo que sea. La chica se desmaya, o algo así,
cayendo hacia delante, con los brazos extendi‐
dos, y es agarrada por varios bailarines, que
levantan el cuerpo sobre sus cabezas y la llevan
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