Page 699 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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cosas malas sobre los vickys, estoy muy
orgulloso de ti, y espero que cuando leas ese
Manual, tan lleno de cosas que nunca podría en‐
tender o leer, pienses en tu hermano Harv, que
lo vio tirado en una alcantarilla hace años y
decidió llevárselo a su hermanita. ¿Lo recorda‐
rás, Nell? —Con eso, se metió el tubo de oxígeno
en la boca, y sus costillas comenzaron a agitarse.
—Por supuesto que sí, Harv —dijo Nell, con
los ojos llenándosele de lágrimas, y se abrió
camino por la habitación hasta que pudo agarrar
el hinchado cuerpo de Harv en sus fuertes
brazos. El velo cayó como una lámina de agua
sobre la cara de Harv, todos los pequeños
paraguas se apartaron al acercar ella su rostro y
plantar un beso en la mejilla de Harv.
El velo volvió a su posición cuando él se
hundió en el colchón de espuma —como el
colchón que él le había enseñado a sacar del
C.M., hacía tanto tiempo— y ella se volvió y salió
corriendo de la habitación sollozando.
El gran Napier pone al día a Hackworth
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