Page 245 - Un Mundo Devastado - Brian W Aldiss
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Se sentó. Lentamente, me dejé caer a su lado.

               Puso una mano sobre mi rodilla, donde quedó como

               si  me  hubiera  transferido  una  carga  demasiado


               pesada para ella.

                      —En  realidad  no  somos  asesinos,  Knowle  —

               dijo—. Somos comadronas. Es preciso que llegue al


               mundo  un  nuevo  modo  de  vivir,  y  cuanto  antes

               termine el antiguo, mejor será.

                      Cuando  me  alargó  el  rifle,  pude  oír  abajo  el


               sonido de la multitud que se reunía en la plaza. En

               el interior del templo, indiferente a los terrores del


               mundo, las voces de la fe se alzaban una y otra vez.

               Ignorando los gemidos de mi estómago vacío, me

               puse  el  rifle  bajo  un  brazo  y  me  arrastré  hacia  la


               abertura de la ventana más próxima.










































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