Page 689 - El largo viaje a un pequeño planeta iracundo - Becky Chambers
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—Es  diferente  sin  ventanas  ni  mamparos,  ¿eh?  —


          Sissix sonrió—. Mira, haz esto. —Alargó la mano más

          allá de la compuerta.



          Rosemary la imitó. Cuando su mano pasó el borde del


          campo artigravitatorio, sintió que el peso cambiaba.


          Desaparecía.  Había  estado  en  salas  de  recreo  de

          gravedad  cero  cuando  era  pequeña,  pero  esto  era


          diferente. Esto era real, el estado básico del universo.


          Rio.



          —¿Lista? —preguntó Sissix—. Uno. Dos. Tres.



          Salieron,  y  cayeron  hacia  arriba.  O  hacia  abajo.  O

          hacia los  lados. No  importaba. Esas palabras  ya  no


          tenían sentido. No había límites, no había paredes. Su


          cuerpo se había liberado de la carga que no sabía que

          soportaba:  huesos  sólidos,  músculos  densos,  una


          cabeza pesada. Estaban fuera, en el vacío, esta vez de


          verdad,  como  debían  estar  los  espaciales.  A  su


          alrededor  todo  era  negro,  negro,  negro,  repleto  de

          estrellas enjoyadas y nubes de colores. Era una vista


          que conocía muy bien, una vista junto a la que vivía,


          pero en aquel instante la veía por primera vez. Todo

          era diferente.



          —Oh,  estrellas  —exclamó  Rosemary,  y  de  pronto


          comprendió  la  expresión  como  nunca  la  había


          comprendido antes.



          —Vamos —dijo Sissix. Los propulsores de las botas la

          impulsaron. Se alejaron volando.










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