Page 274 - A La Deriva En El Mar De Las Lluvias - Varios Autores
P. 274

agua.  Nina,  menuda  al  lado  del  robusto  cuerpo  de


           Sun, le echaba una mano. Salí corriendo y los cogí por


           la cintura de los pantalones para que no se movieran.


           Garrett, el cuarto de a bordo, enganchó un bichero a



           la  red.  Juntos  pudimos  colocar  la  captura  en  la


           cubierta.  Habíamos  pescado  algo  grande,  pesado  y


           lleno de fuertes músculos.




                  Teníamos un par de agregadores (grandes boyas


           hechas  con  chatarra  y  madera)  anclados  a  unas


           cincuenta millas de la costa. Los bancos de peces se


           sentían atraídos por los agregadores, y así era como


           encontrábamos  el  pescado,  sobre  todo  caballa,



           sardinas,  bacalao  negro  y  pescadilla.  De  vez  en


           cuando en las redes aparecía un tiburón o un marlín,


           pero  los  soltábamos;  eran  escasos  y  no  estaban


           incluidos en nuestras cuotas. Eso era lo que esperaba


           ver: algo excepcionalmente grande agitándose entre


           la  masa  plateada  y  escurridiza  de  peces  más


           pequeños. Era enorme, sí, tan grande como Nina (no


           era  de  extrañar  que  casi  los  hubiera  tirado  por  la


           borda),  pero  la  forma  no  me  cuadraba.  Era  liso  y



           aerodinámico, un potente nadador. Plateado como el


           resto de la captura.




                  —¿Qué es? —preguntó Nina.



                  —Un atún —dije, por un proceso de eliminación.




                                                                                                               274
   269   270   271   272   273   274   275   276   277   278   279