Page 393 - A La Deriva En El Mar De Las Lluvias - Varios Autores
P. 393

espalda y se ajusta las correas. Evacua el aire de la


           cabina y sale con dificultad por la escotilla. Mientras


           se aleja, mira el ALM, que continúa su trayectoria. Ha


           descendido  a  una  órbita  más  baja  y  comienza  a



           adelantar  a  la  estación  espacial.  Cambia  de


           orientación para viajar de espaldas y así ve a su nave,


           un  objeto  frágil  y  desgarbado,  cuando  se  estrella


           contra uno de los módulos de la estación. Se abolla,


           pero a un costado del módulo le pasa lo mismo. Algo


           se suelta. Los adaptadores de acoplamiento se tuercen


           y se parten. Un panel de celdas fotoeléctricas se dobla



           con elegancia y golpea a otro módulo. Algo explota y


           una  breve  flor  de  llamas  silenciosas  revienta  otro


           módulo.




                  Peterson se pregunta cuántas órbitas tendrá que


           dar antes de que la Tierra lo capture y lo arrastre hacia


           abajo.  Sigue  alejándose  de  la  estación  espacial,  que


           ahora se ha roto en varias partes. Se da la vuelta para


           mirar hacia la Tierra, tan abajo. Nunca la alcanzará. A


           la velocidad que viaja, arderá. No puede estar triste:


           está volviendo a casa, y ya nunca se irá. Se imagina



           que puede sentir cada vez más calor, que puede ver


           los primeros tonos naranjas y amarillos en la visera


           del casco. Pero aún faltan muchas horas para que esté


           lo bastante bajo para eso.




                  Al  menos  ha  podido  vengarse.  Los  soviéticos

                                                                                                               393
   388   389   390   391   392   393   394   395   396   397   398