Page 390 - A La Deriva En El Mar De Las Lluvias - Varios Autores
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voluntario para evitar que le tiemblen las manos. Ya
no soporta quedarse flotando inmóvil en el centro de
la cabina: es algo demasiado pasivo. Baja hasta el
puesto del comandante, se aprieta las correas a la
altura de la cintura y con el RCS endereza el ALM
para quedarse mirando hacia delante. Con una mano
enguantada apoyada en el Controlador Manual
Propulsión/Traducción y la otra en el Controlador de
Posición, se deja llevar por la ilusión de que está
pilotando la nave hacia la Tierra. Aunque el ALM es
demasiado frágil para sobrevivir a la reentrada en la
atmósfera, se imagina pilotando la nave hasta el
suelo, haciéndola aterrizar suavemente en el
aparcamiento del CCM. Entonces recuerda que dejó
el módulo de descenso en la órbita lunar...
En el momento justo, la gravedad de la Tierra
captura al ALM, lo saca de su ruta de vuelo
interplanetario y zarandea su voluminosa presencia.
Las dos ventanas de la nave se llenan de azul
manchado de nubes blancas. Peterson alcanza a ver la
forma de los continentes, el desierto seco, el verde de
los cultivos y el sombreado de las conurbaciones.
Todo está tal como se lo esperaba, tal como se lo
imaginaba, tal como lo había soñado. Enciende la
combustión para la EOI que lo pondrá en Órbita
Terrestre Baja por encima de la estación espacial y
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