Page 231 - Materia oscura - Blake Crouch
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Cenamos en la mesa junto a una enorme ventana, con
la luz de las velas reflejándose en el cristal y las luces
de la ciudad resplandeciendo al otro lado, nuestra
constelación local.
La comida es espectacular, Daniela está preciosa a
la luz del fuego y me siento con los pies en la tierra
por primera vez desde que salí del laboratorio dando
tumbos.
Al final —con los cuencos y la segunda botella de
vino vacíos—, alarga el brazo por la mesa de cristal y
me toca la mano.
—No sé qué es lo que está pasándote, Jason, pero me
alegro de que me hayas encontrado.
Quiero besarla.
Me ha acogido cuando estaba perdido.
Cuando el mundo había dejado de tener sentido.
Pero no la beso. Me limito a apretarle la mano y
musito:
—No tienes ni idea de lo que has hecho por mí.
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