Page 343 - Materia oscura - Blake Crouch
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Aunque caen como nieve, en cortinas como
torrentes, no siento el azote de las partículas que
chocan contra mi rostro.
—Es ceniza —comenta Amanda.
Una avalancha de ceniza.
Aquí fuera, en la calle, llega por la rodilla, y el aire
huele a los restos de la lumbre en una chimenea a la
mañana siguiente, antes de que se retire la ceniza.
Un hedor a muerte, a quemado.
La ceniza cae con tanta fuerza como para tapar los
pisos más altos de los rascacielos y no se oye nada
más que el viento soplar entre y a través de los
edificios, y el silbido de esa ceniza al apilarse en
montones grises contra los autobuses y los coches
abandonados hace mucho.
No me puedo creer lo que estoy viendo.
Me hallo en un mundo que no es el mío.
Caminamos por el centro de la calle, de espaldas al
viento.
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