Page 345 - Materia oscura - Blake Crouch
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Tras varias manzanas, terminan los edificios.
Llegamos a una barandilla que recorre todo un
rompeolas. El lago se extiende a lo largo de
kilómetros bajo un cielo radioactivo y ya ni siquiera
se parece al lago Michigan, sino a un vasto desierto
gris, pues la ceniza se acumula en la superficie del
agua y se ondula como una cama de agua mientras
las olas de espuma negra rompen contra el espigón.
El camino de vuelta es contra el viento.
La ceniza se nos mete en los ojos y la boca.
Nuestras huellas ya se han tapado.
Cuando estamos a una manzana del hotel, un
sonido similar a un trueno prolongado comienza a
oírse a lo lejos.
El suelo tiembla bajo nuestros pies.
Otro edificio se derrumba.
La caja aguarda donde la dejamos, en un rincón
remoto del garaje en el último piso subterráneo.
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