Page 442 - Materia oscura - Blake Crouch
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—¿Mejor?
Casi sonríe y luego, con palabras más espesas, dice:
—Sé que sólo estoy alucinando, pero eres mi ángel.
Has vuelto a mí. Tenía mucho miedo de morir sola en
esa casa.
Anochece.
Las primeras estrellas aparecen en el cielo negro de
Chicago.
—Estoy tan… mareada.
Pienso en todas las noches que nos sentamos en el
porche. Bebiendo. Riéndonos. Diciendo chorradas
con los vecinos que pasaban mientras las farolas
parpadeaban.
En este instante, mi mundo parece seguro y
perfecto. Ahora me doy cuenta. Daba por sentado
todas las comodidades. Era muy bueno y existían
muchas maneras de que todo se fuera al garete.
—Ojalá pudieras tocarme, Jason —dice Daniela.
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