Page 443 - Materia oscura - Blake Crouch
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Su voz ahora es ronca y quebrada, poco más que un
susurro.
Tiene los ojos cerrados.
Cada ciclo de su respiración se alarga uno o dos
segundos.
Hasta que deja de respirar.
No quiero dejarla aquí, pero sé que no debería
tocarla.
Me levanto, voy hacia la puerta y entro. La casa se
halla en silencio y a oscuras, y la presencia de la
muerte se me aferra a la piel.
Paso junto a las paredes del comedor iluminadas
por las velas, cruzo la cocina y llego al despacho. El
suelo de madera cruje con mis pasos, el único sonido
de la casa.
Al pie de las escaleras, me paro y clavo la vista en
la oscuridad del segundo piso, donde yace mi hijo,
pudriéndose en su cama.
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