Page 442 - Mundos En El Abismo - Juan M. Aguilera
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reservas calóricas para el largo viaje que les
aguarda? Los propios tejidos del
hospedador. Los genes inactivos vuelven a
vivir, se forman cintamanis activos, devoran al
hospedador e infectan otro nuevo, que no lleve
genes de cintamani... No devoran a su huésped
más de lo que un embrión humano devora a su
madre.
- O nuestras propias bacterias intestinales,
que tras habernos servido durante toda la
vida, a nuestra muerte, inician la putrefacción
a partir del intestino. Para, tarde o temprano
pasar al aire donde colonizar a otro ser
humano, al que le servirá, durante la digestión.
- Muy bien. Es un símil perfecto - corroboró
Jonás.
- Un momento - dijo Hari -: ¿De dónde
evolucionaron los cintamanis?
- ¿Qué quieres decir?
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