Page 495 - Mundos En El Abismo - Juan M. Aguilera
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OCHO
Los cinco soldados imperiales entraron en la
sala privada de los hombres de la
Utsarpini tras derribar la puerta.
Un sorprendido Jonás Chandragupta saltó de
su asiento para verse enfrentado a la boca del
cañón de un fusil de partículas.
- ¿Dónde creen que...?
- Al suelo - dijo el soldado que lo encañonaba
en un tono que no admitía discusión.
- Pero... - protestó Jonás.
Hari Pramantha ya se había tumbado, y
separaba las piernas para facilitar el cacheo.
- ¡Al suelo! - repitió el militar.
Jonás permaneció de pie, confuso y furioso.
- Te sugiero que obedezcas, Jonás - le dijo
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