Page 636 - Mundos En El Abismo - Juan M. Aguilera
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en serie, no seria extraño que encontráramos


           una de estas salas por cada entrada


           rectangular.


              Jonás asintió, y avanzó hacia uno de los


           extremos de la estación. Las paredes y el suelo


           eran de una blancura tal que casi lastimaban



           con sólo mirarlos; parecían emanar luz, y tal


           vez lo hicieran, porque Jonás fue incapaz de


           distinguir la fuente de la cual provenía ésta.


              Los diez infantes de marina, con sus


           armaduras de combate caladas, parecían


           cucarachas en el rincón de una blanca y


           reluciente cocina. Las descomunales medidas



           de la sala, y como consecuencia de la


           perspectiva, ayudaban a completar el efecto


           de negros insectos escabulléndose para no ser


           pisados por las monstruosas botas del dueño


           de la casa.


              Los infantes parecían nerviosos, y Jonás no


           podía reprochárselo. El lugar pondría nervioso


           al más valiente de los hombres. La sensación


           de estar siendo observados por los invisibles





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