Page 637 - Mundos En El Abismo - Juan M. Aguilera
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constructores era casi tangible. Se habían
situado muy distanciados entre si,
desplegándose de acuerdo con las reglas de la
infantería de marina, y vigilando desde
sus posiciones cada uno de los extremos de la
sala. Las armas, dispuestas para abrir fuego a
la menor nota de alarma, descansaban en sus
brazos. Jonás se preguntó qué podrían hacer
aquellos miserables proyectiles contra las
criaturas que diseñaron la Esfera.
El techo era una cúpula semiesférica situada
a cien metros sobre sus cabezas. Del centro
de la cúpula, atravesando una abertura
circular, descendía la escalera que los había
conducido hasta allí. Jonás comprobó que la
escalera era en realidad una espiral, como un
amplío y largo tornillo. Imaginó que debía de
poseer alguna especie de mecanismo, que una
vez conectado, la haría girar sobre sí misma
transportando a sus usuarios hacía arriba,
hacía el hangar de las naves plateadas.
Las paredes estaban adornadas por grandes
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