Page 646 - Mundos En El Abismo - Juan M. Aguilera
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- ¿Nunca te separas más de dos metros de
ella? - preguntó en un determinado momento
Jonás.
- Nunca - repuso lacónicamente el mercenario.
Un par de horas después, Jonás volvió a
hablar.
- Con las sofisticadas y ligeras armas
imperiales que tienes a tu alcance, ¿por qué
sigues cargando con ese trasto?
Chait quitó el cargador, y sacó uno de los
cartuchos. Era grueso como el dedo gordo del
pie de un hombre, y la bala era de plomo
revestida con una camisa de acero.
- Fíjate en esto - dijo, lanzándoselo a Jonás,
quien lo atrapó al vuelo -. Sopésalo. Un
guerrero tecnológicamente muy avanzado,
seguro que dispone de sistemas defensivos
contra los haces de partículas del Imperio.
Pero aún no se ha inventado un chaleco
antibalas, que pueda llevarlo un hombre, capaz
de detener la coz de una bala de ese calibre.
Si no lo mata, por lo menos lo derribará, y de
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