Page 756 - Mundos En El Abismo - Juan M. Aguilera
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Estaba tumbado boca arriba en el fondo de
un barranco cubierto de piedras e informes
trozos de metal. A unos cincuenta metros de
donde se encontraba yacían los restos del
"reptador": un confuso amasijo de hierros
humeantes. Cerca de él pudo ver una de las
poderosas piernas neumáticas, destrozada
como un miembro salvajemente amputado.
Entonces recordó: La babel había caído.
- Las babeles no caen - se dijo.
Ese era uno de los principales dogmas de fe de
la Hermandad. ¿Y él lo creía?
¡Sunyavada!
- Es cierto - añadió para si -. Debería de
haber dicho que jamás hemos visto caer una
babel... hasta ahora.
Lo absurdo de su discusión consigo mismo
estuvo a punto de provocarle un ataque de risa.
Pero se contuvo. No estaba seguro de saber
parar si empezaba ahora a reír.
El cielo ya se había cubierto por completo, y
empezó a llover torrencialmente. La lluvia
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