Page 760 - Mundos En El Abismo - Juan M. Aguilera
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encontraba. Pegado a la misma pared rocosa,
con las cinco patas que le quedaban apuntando
hacia el cielo, como una cucaracha muerta.
Se dijo que era allí donde debería de
empezar a buscar a los supervivientes, y se
dirigió hacia los restos del reptador
arrastrando su espalda contra la roca, sin
atreverse a separarse ni tan siquiera un palmo
de ella.
Cuando llegó junto a la máquina, el temporal
había empezado a amainar.
Rodeó el reptador chapoteando en un barro
negro en el que se retorcían agonizantes
algunos peces. Todo estaba cubierto por una
viscosa masa de cenizas.
En el compartimento de pasajeros no había
mucho que mirar. Estaba sepultado bajo una
montaña de escombros, rocas y árboles
arrancados de raíz. Ninguno de los científicos
o infantes que lo ocupaban había tenido
ninguna posibilidad de sobrevivir. Pero la
cabina...
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